Puede suceder un ataque orbital?

Lo que el observador de satélites aficionado escribió en el servicio de mensajería corta Twitter el 30 de enero de 2020, sonaba como algo sacado de un thriller de espionaje futurista: Cosmos 2542, un satélite de observación ruso, supuestamente perseguía al satélite espía estadounidense USA 245, con una distancia que variaba entre 150 y 300 kilómetros. El USA 245 cambió su órbita para escapar de su perseguidor.

Cosmos 2542 tambi√©n ajust√≥ entonces su trayectoria, y en un momento dado los dos objetos estaban a s√≥lo 20 kil√≥metros de distancia. ‚ÄúTodo es circunstancial”, escribe el Observer, pero todo indica que un sat√©lite ruso est√° inspeccionando a su hom√≥logo estadounidense.

Los tuits llamaron la atenci√≥n de Laura Grego, astrof√≠sica y especialista en tecnolog√≠a espacial que rastrea sat√©lites como parte de su investigaci√≥n. Comenz√≥ a seguir los intercambios entre observadores aficionados hace a√Īos.

Los expertos como Laura Grego temen escenarios como el descrito, porque podrían desencadenar una guerra en el espacio.

ataque orbital 2
ataque orbital 2

Una guerra de este tipo no ser√≠a un enfrentamiento violento en el que las partes se disparan mutuamente desde la √≥rbita. Tampoco se tratar√≠a de un acto de combate emanado de la altura. “Los sat√©lites no lanzan bombas”, dice Grego. “Hay alternativas mejores, m√°s r√°pidas o m√°s baratas”.

En cambio, la guerra espacial consiste en atacar sat√©lites. Con el equipo adecuado, Cosmos 2542 podr√≠a haber da√Īado a su oponente o incluso haberlo hecho volar en pedazos.

Si tal cosa hubiera ocurrido, probablemente habría sido contraatacada por Estados Unidos, por ejemplo, destruyendo una nave espacial rusa. Y la primera guerra en el espacio habría comenzado.

La mayor√≠a de los pa√≠ses del mundo dependen en gran medida de los sat√©lites civiles para transmitir se√Īales de cosas como el GPS, las transacciones con tarjetas de cr√©dito, los sistemas hospitalarios, las estaciones de televisi√≥n y los informes meteorol√≥gicos.

La lista de servicios que prestan es casi interminable, y muchos ámbitos de nuestra sociedad moderna ya no funcionan sin ellos. Estados Unidos, en particular, también depende de sus satélites militares de comunicación y vigilancia.

Por lo tanto, una guerra espacial podría tener consecuencias dramáticas para los Estados Unidos, probablemente más que para cualquier otra nación.

Los satélites son objetivos fáciles

Como los satélites son puntos de luz que se mueven en órbitas predecibles, son esencialmente un juego limpio. Defenderlos suficientemente es casi imposible.

Por lo tanto, los oficiales militares probablemente clasificar√≠an el espacio como un entorno “predominantemente ofensivo”, es decir, el ataque es una estrategia m√°s f√°cil y menos costosa que la defensa.

Estados Unidos respondi√≥ a esta amenaza en enero de 2019 creando el brazo militar independiente United States Space Force, argumentando que Rusia y China hab√≠an “armificado” el espacio.

A partir de ahora, el espacio es un lugar donde se pueden considerar actos de guerra. La Fuerza Espacial debía servir para proteger los satélites estadounidenses.

El incidente del Cosmos 2542 habr√≠a tenido el potencial de “crear una situaci√≥n incendiaria en el espacio”, como se√Īal√≥ el entonces jefe de la Fuerza Espacial, el general John Raymond, a la revista “Time”.

Sin embargo, hasta el día de hoy, ni Grego ni los observadores aficionados saben qué estaba haciendo realmente el satélite ruso en ese momento. La conjetura más obvia es que intentaba provocarles o intimidarles y, en el mejor de los casos, observar algo que no estaba destinado a sus ojos.

 Porque se comportaba como se sabe que lo hacen los arrastreros rusos. Se acercan a los barcos de la Armada estadounidense todo el tiempo con exactamente ese objetivo.

¬ŅA qu√© distancia pueden llegar los sat√©lites?

Finalmente, a mediados de marzo de 2020, el observador aficionado mencionado al principio de este artículo tuiteó que el USA 245 había realizado una maniobra que lo alejaría miles de kilómetros de su órbita original durante semanas, si no meses.

Posteriormente, Cosmos 2542 tambi√©n vol√≥ a otro lugar. Laura Grego respondi√≥ al tuit en su momento con lo siguiente: “Un buen momento para desarrollar una comprensi√≥n compartida de lo que significa estar demasiado cerca. “

El astrofísico forma parte de la Union of Concerned Scientists, una organización sin ánimo de lucro que se centra en la amenaza de la guerra espacial. Sus miembros afirman que la forma más probable de evitar la guerra espacial sería llegar a un acuerdo internacional.

Sin embargo, las negociaciones al respecto se han estancado. “Los diplom√°ticos nunca trabajan deprisa”, dice Grego, pero hasta ahora nada avanza.